Muere a los 85 años el legendario jugador del Athletic Telmo Zarra  

El erandiotarra, nacido en el barrio de Asua, que en la temporada 1.939-40 perteneció a las filas de la Sociedad Deportiva Erandio Club en la 2ª División y que, posteriormente, gracias a su buen hacer, fichó por el Athletic Club, Telmo Zarraonandia, ‘Zarra’, ha fallecido a causa de un infarto en su domicilio de Bilbao a la edad de 85 años, según han informado fuentes sanitarias. El que fuera componente de una de las delanteras más famosas del club de Ibaigane, junto con Iriondo, Venancio, Panizo y Gainza, jugó 15 temporadas en el equipo bilbaíno y fue internacional en 20 ocasiones, en las que marcó 20 goles.

"GOIAN BEGO! TELMO".

TELMO ZARRAONANDIA MONTOYA

Tratar de reflejar la historia de Zarra en unos escasos párrafos es una labor casi imposible de realizar. De todos es sabido que su biografía futbolística fue muy extensa y muy importante; tan importante, que llegó a ser uno de los jugadores que más brillaron en el fútbol Nacional.

Vino al mundo en Asúa (Erandio) el día 20 de Enero de 1921. Su lugar de nacimiento fue la estación de Erandio, así llamada en aquel tiempo (hoy estación de Asúa), de la cual era jefe su padre don Telmo.

Debemos puntualizar que no nació en Munguia, como se ha asegurado en algunas publicaciones, que han equivocado a muchas personas sobre la auténtica patria de Zarra. ¡Qué error más grande!

De Munguía es sólo hijo adoptivo, y en esta localidad existe una barriada de casas que lleva su nombre.

Su familia era humilde, como casi todas las que moraban en Asúa por aquellos años; y bastante numerosa. Se componía de sus padres y nueve hermanos, cinco varones y cuatro hembras.

Sus comienzos en la andadura del fútbol fueron similares a los de cualquier chaval del barrio: jugando con pelotas de goma, papel o trapo, y rara vez con balón. Por supuesto que Telmo sí disponía de balón, ya que en su familia dos hermanos practicaban el fútbol: Tomás, el mayor, como profesional (gran portero) y Domingo «Dominguín» para los del barrio de extremo; muerto durante la guerra civil del 36.

¡Cuántas veces le regañó su madre, doña Tomasa, al verle llegar con las alpargatas rotas de tanto jugar al fútbol!

Por aquel entonces costaban las alpargatas una peseta; cantidad ésta de difícil consecución y más entre las familias humildes. Esta era la causa por la cual le regañaba su madre. ¿Quién le iba a decir a doña Tomasa que, con el transcurrir de los años, su hijo Telmo llegaría a consagrarse como un ídolo del fútbol mundial?

A su padre no le agradaba que Telmo jugara al fútbol, y le solía decir que ya era suficiente con dos hermanos en la práctica de este juego. Pero, como dice el cantar, «cuando manda el corazón ... »; y Telmo se salió con la suya, desobedeciendo los consejos de su padre. ¡Y, qué alto se encumbró! Los primeros equipos en los que jugó, sin federar, fueron el Asúa y el Pitoberese.

Durante el transcurso de la guerra civil española, en 1937, el padre de Telmo fue trasladado a Munguía y, con él se fue toda su familia. En la temporada 1937-1938 fichó Telmo por el Erandio y, en 1939-1940, fue seleccionado para jugar representando a Vizcaya contra la selección guipuzcoana. Este partido se celebró en San Mamés y ganaron los vizcaínos por 9 a 1.

De los nueve goles de esta memorable jornada, siete los metió Zarra y dos Gorostiza, estos siete goles fueron los que catapultaron a Telmo hacia la fama y, así vemos que aquella misma temporada ficha por el Athletic, cobrando entonces 4.000 pesetas.

El primer debut de Zarra con el Athletic fue en el campo del Sardinero, jugando un partido amistoso con el Santander. La delantera que se presentó aquel día estaba formada por: Iriondo, Panizo, Zarra, Gárate y Gaíriza. En este partido tuvo Zarra una gran actuación y demostró sus grandes cualidades para tan difícil puesto como es el de ariete.

Durante la temporada 1941-1942, siendo entrenador Juanito Urquizu, fue cuando Zarra vistió oficialmente la camiseta del Athletic. En el transcurso de esta temporada se incorporó al Ejército, y fue destinado a la plaza de Ceuta, en cuyo equipo jugó durante su estancia en aquella plaza algunos partidos amistosos.

El año 1942 fue de triste recuerdo para Zarra: jugando la final de la Copa contra el Barcelona, un remate desacertado de Telmo privo al Athletic del título de campeón. Había finalizado el partido en empate y, durante la prórroga, encontrándose Telmo sólo ante el marco defendido por Miró, desperdició un gol casi cantado. Aún hoy, después de tantísimos años, recuerda con nostalgia este fallo suyo y el acierto de Martín, el delantero del Barcelona, autor del gol que le valió el título a los azulgranas.

En la temporada 1942-1943 quedó campeón de Liga el Athletic con una ventaja de tres puntos sobre el segundo clasificado, que fue el Sevilla. Aquella misma temporada se jugó la final de la Copa contra el Real Madrid, en el estadio Metropolitano, consiguiéndose el título de Campeones, al vencer por uno a cero. El gol del triunfo fue obra de Zarra, de un remate de cabeza.

Al año siguiente sufrió su primera lesión seria. Fue jugando en Barcelona contra el titular. En un encontronazo se fracturó la clavícula. Una vez restablecido de su lesión, vuelve a los campos y ese mismo año quedan los del Athletic campeones de Copa.

La temporada siguiente consiguen ser otra vez más campeones de Copa, al ganarle al Valencia en Barcelona por dos a cero. La alineación que presentó el Athletic, fue la siguiente: Lezama, Arqueta, Oceja, Celaya, Bertol, Nando, Iriondo, Escudero, Zarra, Panizo y Gaínza. También en este partido aportó Zarra su gol.

El mayor disgusto de su vida deportiva fue el que padeció en la temporada 1944 45, en Montjuich, jugando la final de la Copa contra el Valencia: en un choque, entre un jugador del Valencia y Zarra, cayó al suelo su contrario y Escartín, que era el juez de la contienda, sin pararse a meditar, expulsó a Zarra, sin causa justificada; pero aún así, también el Athletic se proclamó campeón de Copa por el gol conseguido por Iriondo.

Con anterioridad a esta final, Zarra había sido ya internacional en dos ocasiones y las dos contra Portugal. Los partidos se jugaron el 11 de Marzo, en Lisboa, y el 6 de Mayo, en La Coruña. Aún hoy, después de transcurridos más de cuarenta años, recuerda emocionado Zarra el orgullo y la responsabilidad que sintió cuando vistió por vez primera la camiseta de internacional. La delantera de este partido fue la siguiente: Epi, Escola, Zarra, César y Gaínza; y el resultado fue de empate a dos goles. El segundo partido que jugó de internacional fue en La Coruña y el resultado fue similar al anterior: empate a dos; goles estos conseguidos por Zarra, de sendos cabezazos.

De las múltiples veces que en su dilatada vida futbolística fue internacional guarda Zarra un grato recuerdo; pero de uno particularmente guarda el mejor: corresponde éste a la fecha del 2 de julio de 1950; jornada ésta de imborrable recuerdo para él.

Cuenta Telmo que tenía miedo de no ir a Río (Brasil), ya que en su puesto había otro ariete de excepcionales condiciones, como era César.

Para clasificarse tenían que jugar contra Portugal; y lo hicieron el mismo año. El 2 de Abril de 1950 jugaron en Madrid el primer partido, y ganaron por cinco a uno. En este partido marcó Zarra dos goles.

El segundo partido se jugó en Lisboa y empataron a dos goles, marcados por Zarra y Gaínza. Con este resultado quedaron clasificados y se fueron a Brasil. El grupo en el que quedó incluida España parecía que no era de difíciles adversarios, a excepción de Inglaterra, ya que los restantes equipos Estados Unidos y Chile no parecían sobre el papel grandes adversarios. Pero nunca se sabe quién puede ser el enemigo más débil; porque precisamente fueron los jugadores norteamericanos quienes casi dan un disgusto a la Selección Española. Este partido fue ganado por España por tres goles a uno. Fueron marcados por Igoa, Basora y Zarra. El siguiente partido había que jugarlo contra Chile y tenían que ganar sí querían enfrentarse contra Inglaterra en las máximas condiciones de moral; y también este partido fue ganado por España, por dos goles a cero; goles marcados por Basora y Zarra.

Transcurridos tres días, se enfrentaron a Inglaterra en el «Partido del Siglo», como lo denomina Telmo. A España le bastaba con un empate, pero no así a los ingleses, que precisaban ganar para pasar a la siguiente fase.

Desde el comienzo del partido, los ingleses acosaban la portería española constantemente; en particular por medio de sus extremos: Mattews y Finey. La defensa española actúo muy bien y, en particular, Ramallets, que aquel día lo paró todo. Dice Telmo que a él no le llegaba un balón en condiciones, por culpa de la defensa y, en particular, por Wright, que fue su sombra.

El gol de España se gestó de la siguiente manera: sacó Ramallets y le pasó a Alonso; avanzó éste y le cedió a Gaíriza que, de cabeza, le envió a Zarra; el cual, a bote pronto, sin pérdida de tiempo, ya que el portero inglés Willians se le tiró a los pies, envió el balón a la red de un disparo no fuerte, pero sí bien colocado. Este histórico gol quedó plasmado en una memorable fotografía. Posiblemente sea éste uno de los goles más rememorados por Telmo. De tan histórico partido y de otros, guarda en su museo particular piezas de entrañable valor deportivo histórico. En él se encontraba la camiseta con la que marcó el gol a Inglaterra en el Estadio de Maracaná (Río de Janeiro). Esta camiseta fue cedida por Telmo, desinteresadamente para que se subastara por los damnificados de Santurce, en 1967, en aquel memorable programa de radio: «Ustedes son formidables». Como siempre, Telmo gran caballero.

Zarra guarda imborrables recuerdos de su extensa vida deportiva; pero posiblemente el que más perdura y con mayor intensidad, fue el del día 29 de Abril de 1954, fecha ésta en la que España entera le tributó un cálido y merecido homenaje en Madrid. Fue tanta la emoción que embargó a Telmo aquel día que no pudo hablar con ninguno de los compañeros que quisieron estar a su lado en tan memorable fecha.

Un buen día colgó Telmo las botas como profesional; pero siguió jugando de amateur. Posteriormente, fue requerido para jugar en el equipo de veteranos de Vizcaya, y lo hizo muy gustoso. Los beneficios de estos partidos eran dedicados a obras de beneficencia. Una ligera indisposición en la vista fue la causa de que Telmo dejara de jugar al fútbol y, de esta manera, abandonó los terrenos de juego con gran pesar y sentimiento, pues fue la parte más esencial de su vida la dedicada al fútbol.

En la actualidad tiene Zarra un comercio de artículos deportivos en una céntrica calle de Bilbao, que regenta con la ayuda de algunos de sus familiares.

Zarra fue en seis ocasiones máximo goleador, como si fuera el «Pichichi» actual: temporada 1944-1945, 1945-1946, 1946-1947, 1949-1950, 1950-1951 y 1952-1953

Zarra fue veinte veces internacional y metió veinte goles, que se pueden distribuir, de promedio, a uno por partido.

Zarra fue el jugador que más goles marcó en una temporada: 38, cifra ésta no alcanzada por ningún otro hasta el momento actual en España.

Zarra fue la Cabeza de Oro del fútbol Nacional. Zarra fue ariete de la furia.

Zarra tiene la medalla al Mérito Deportivo.

De Zarra se decía que era la segunda Cabeza de Europa, después de la de sir Winston Churchill.

Zarra sigue siendo, y será, la figura legendaria que siempre ha de añorarse en los campos de fútbol.

Zarra fue un Gran Caballero, en los campos de fútbol y fuera de ellos.

Esta es una somera biografía de la vida de Zarra. De él se ha escrito infinidad de páginas en los diarios deportivos y se podrían escribir muchísimas más, ya que su dilatada vida deportiva ha sido muy relevante.

Anastasio Manzano, editado en Bilbao mayo de 1985